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Brazo de gitano

El brazo de gitano es uno de los postres más famosos y arraigados en multitud de países europeos pero también está presente en otros tantos países de distintos continentes, por lo que es internacionalmente conocido.  Lo cierto es que se presta a un sinfín de modificaciones y a todo tipo de rellenos, que puede tratarse de cremas pasteleras, de sabores, mermelada o, incluso, nata montada. Para su elaboración y cocción se necesitan de planchas especiales para el horno, las cuales se han de cubrir con papel especial para, posteriormente, colocar sobre él la masa

Una vez que está totalmente cocida debe enrollarse de un modo inmediato sin perder tiempo en ello, pues es una cuestión de suma importancia para que el resultado sea satisfactorio.  Si el relleno elegido es la mermelada, ha de extenderse sobre el bizcocho todavía caliente, para que no pierda ni un ápice de sus propiedades y sabores, pero, en el caso de que la elección fuera nata o crema debe enrollarse con ayuda de un paño de cocina sobre el que se ha de colocar previamente para que enfríe. De este modo se conseguirá que no se derrita ni la crema utilizada ni, en su casa, la nata.

No sólo el gusto es importante sino también el olor, de ahí que haya que centrarse en la aromatización de la creación. Para ello es conveniente pincharlo con un palillo de madera y regarlo con unas pequeñas gotas de cualquier licor antes de colocarlo en el plato y adornarlo.

Ingredientes necesarios:

Para la elaboración de este plato serán necesarios cinco huevos frescos, 125 gramos de azúcar blanco, 124 gramos de harina de trigo, un limón, vainilla en polvo, azúcar glas, mermelada de fresa, nata montada  o cualquier otro relleno que se quiera utilizar y mantequilla. Todos ellos son productos habituales en la cocina por lo que su coste económico es muy reducido, es ideal para realizar un postre aprovechando los elementos disponibles.

Paso a paso

Las yemas de los huevos se deben batir a conciencia junto con el azúcar blanco. En pocos minutos ha de añadirse también un poco de vainilla y la ralladura de un limón para seguir mezclando poco a poco. Cuando el resultado de la mezcla muestre una textura espumosa, se incorporan las claras batidas a punto de nieve. 

Finalizado este primer paso se añade, con mucha delicadeza y paciencia, la harina de trigo ayudándose con una cuchara de madera y revolviendo hasta conseguir una masa totalmente homogénea. Este proceso dispone de gran importancia por lo que es necesario prestar atención al estado de la masa.

Para su cocinado será necesario emplear un molde con forma rectangular untado con una abundante capa de mantequilla y en el que se habrá colocado también un papel de cocina especial para horno. Sobre el mismo se vierte la masa y se deja cocer en el horno a una temperatura de 140 grados, vigilando en todo momento de que no se pase o se quede crudo. Realizar un control es importante al tratarse de un postre delicado.

Sencillez que se puede compartir

Es un postre que no dispone de una gran complejidad, sino todo lo contrario, es muy sencillo de realizar, incluso los más pequeños de la casa pueden participar en la tarea. Simplemente es necesario prestar atención a cada una de las fases y a los pequeños detalles como remover bien la masa o el tiempo de cocinado en el horno.

Decoración

Se puede presentar de forma íntegra en una bandeja, preferiblemente clara, para que sus colores brillantes puedan apreciarse con facilidad, así como en porciones individuales en platos de similares características. Para el corte es necesario ayudarse de un cuchillo con punta afilada y de una cuchara para que al realizar el corte no se desmorone.

Se puede combinar a la perfección con frutos del bosque de todo tipo, grosellas, fresas o moras si el relleno fuera una mermelada o nata montada y galletas o sirope si se tratara de crema pastelera. No obstante ello depende de los gustos personales de cada comensal, ya que combina a la perfección con una gran selección de productos frescos.

Debe servirse frio, para ello puede dejarse reposar en el mármol de la cocina a temperatura ambiente, o bien, emplear la nevera a potencia media. Así el proceso de corte será mucho más fácil y no se correrá el riesgo de que se rompa o de perjudicar la presentación final de algún modo. El período de espera es de dos horas en el caso de dejarlo al aire libre y de 20 minutos para los frigoríficos, esta última opción requiera además que se cubra con un papel transparente para que no se impregnen los olores de otros elementos. En cualquier caso las frutas empleadas para la decoración pueden colocarse instantes antes de ser servido.