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Cake

Una de las creaciones más sencillas y ricas que encontrarás en el mundo de la repostería es el cake. Requiere de una presencia primordial en países como Gran Bretaña e Irlanda para acompañar sobremesas y momentos de té. Se trata de un pastel elaborado con masa de bizcocho al que se le pueden añadir numerosos elementos, como frutas confitadas, frutos secos… de acuerdo con los gustos de los comensales, adaptándose, por tanto, a todo tipo de públicos, siendo especialmente recomendable para los niños.

Ingredientes necesarios:

Será necesario tener a mano tres huevos frescos, 300 gramos de harina de trigo, 150 gramos de frutas confitadas, o cualquier otro elemento que se desee utilizar en substitución, 200 gramos de azúcar blanco, 50 gramos de uvas pasas, una copa de brandy, azúcar glas, tres cucharadas de levadura en polvo y un tarro de mantequilla.

Elaboración de la masa:

Se coge un molde de cocina adaptado para soportar altas temperaturas y se cubre su fondo con papel especial, tanto el propio molde como el papel han de estar debidamente cubiertos con una capa abundante de mantequilla. Se recomienda, para que la forma resultante sea la más conveniente, que la estructura que se elija tenga forma rectangular.

Por otro lado, las uvas pasas, preferiblemente sin semillas, se ponen a macerar en brandy un período de dos horas. Las frutas confitadas variadas se pican en trozos pequeños y se reservan en un plato para después.

En una fuente de horno precalentada se echan 125 gramos de mantequilla y se bate con la ayuda de una cuchara de madera hasta que adquiera una consistencia espumosa, tras lo cual se añadirá el azúcar y se continua batiendo hasta que resulte homogéneo. A continuación, se añaden los huevos, de uno en uno, nunca juntos, y se va batiendo todo lo deprisa que se pueda hasta que se obtenga una crema. Después se incorpora lentamente la harina, mezclada previamente con levadura.

Las frutas confitadas junto con las uvas pasas, las cuales han de estar escurridas, se rebozan con harina, de este modo se evita que los trozos se puedan amontonar en el fondo del molde en el proceso de cocción, por ello es importante no olvidarse. Por último, se rocía todo con un poco de brandy.

Cocción del postre:

Una vez esté realizado el preparado se vierte sobre el molde de cocina elegido y se cueceen el horno de potencia media a una temperatura de 150 grados, si bien esta ha de ser controlada periódicamente para que no se pueda quemar o quedar poco cocinado. En un principio lo colocaremos en la parte más baja para que el calor inferior haga que el cake suba más y lo haga en el menor tiempo posible.

El pastel debe adquirir consistencia rompiendo un poco por el centro, si después de hacerlo consideras que se tuesta demasiado, no te preocupes, pues sólo tienes que taparlo con un papel blanco humedecido. Es preciso advertir que este postre necesita mucho tiempo para cocer, sabrás cuándo está a punto si se queda oscuro y al pincharlo con una aguja esta sale completamente limpia, es un detalle muy sencillo pero que igualmente resulta decisivo. Tampoco conviene dejarlo en el interior más tiempo de lo necesario pues su textura resultaría muy seca y lo que se pretende es que esté suave y espumosa en el paladar.

Una vez esté totalmente cocido se deja reposar en el interior del propio molde durante 15 minutos, transcurridos los cuales se volcará sobre una rejilla, la del horno os será de utilidad, para que termine de enfriarse para poder cortarlo después.
 

Presentación:

Este postre se ha de cortar una vez se encuentre frío, pues de no hacerlo así podría desmoronarse y estropear el resultado final. Para las porciones individuales se recomienda utilizar un plato correspondiente a una vajilla clásica en tonos neutros, pues sus colores son muy vistosos y que genera una gran belleza visual que es preciso resaltar. Cada trozo será cortado con mucho cuidado y mimo con ayuda de un cuchillo bien afilado, y con cuidado de no causar daños, con el mismo y con  una cuchara podrás  colocarlo en la superficie de tu plato.
 

Se puede decorar de un sinfín de modos, con crema pastelera o merengue para los más dulces y amantes de la repostería, con un poco de chocolate líquido o en tableta, con frutas frescas y nata… un sinfín de posibilidades que se van modificando en atención a las personas que lo vayan a degustar, no obstante, la creación clásica únicamente necesita de un poco de azúcar glas espolvoreado sobre la superficie y está listo para ser disfrutado. Lo podrás servir en todo tipo de sobremesas, brunch, cenas… acompañado de bebidas frías varias, pero también es apto para las calientes, un acierto seguro para sorprender.