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Los buñuelos de la abuela

Uno de los mejores recuerdos que tengo de niño era esperar con ansias el domingo para ir a visitar a mi abuela y degustar alguna de sus magnificas recetas.

Los buñuelos eran una de sus grandes especialidades y tenía más de un sinfín de maneras de prepararlos: rellenos de dulce de leche, de trozos de banana o trozos de manzana ¡que gusto!

Un verdadero placer es poder saborear un buen buñuelo a la hora de la merienda junto a la familia.

Como no soy egoísta y quiero que todos ustedes puedan disfrutar de este privilegio les dejo a continuación la receta:

 Ingredientes

2 huevos

150 g de azúcar

2 cdtas de ralladura de limón

50 cc de leche

300 g de harina leudante

Aceite

Dos bananas

Preparación de los buñuelos

 Batiremos los huevos junto al azúcar y la ralladura de limón, los batiremos hasta disolver bien el azúcar o hasta que se forme una buena espuma.

Agregaremos la leche y poco a poco iremos tamizando la harina sobre nuestra mezcla, a medida que vaya espesando agregaremos los trozos de banana previamente cortada en cubitos y dejaremos que repose todo durante unas horas en la heladera, para que sea mas fácil luego freír los buñuelos.

Yo utilizo banana por que me encanta el aroma que le otorga a toda la preparación y la manera en la cual se derrite formando una especie de crema en el interior del buñuelo.

La manzana es una excelente opción como el mango o la papaya, cualquier fruta de temporada funcionara a la perfección mientras esta no sea cítrica ya que el jugo de la naranja convertiría el aceite caliente en un arma letal.

 La cocción

 Luego de unas dos horas retiraremos la preparación de la heladera y con una cuchara empapada en aceite procederemos a tomar porciones individuales de la mezcla que iremos echando en el aceite que habremos puesto a hervir previamente.

Dicen las malas lenguas que el buñuelo cuando esta listo de un lado se da vuelta solo, yo siempre lo he ayudado empujándolo un poco para que termine de girar. Ya cocidos los retiraremos con una espumadera y los echaremos sobre una fuente en la cual habremos dispuesto una abundante cantidad de azúcar en la que rodaremos nuestros bollitos para lograr que se impregne en la superficie de nuestro postre dándole una textura y sabor únicos.