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Pastel vasco, la delicia labortana

Hoy vamos a aprender a preparar un postre típico de Euskadi, en concreto originario de la comarca vascofrancesa de Lapurdi. Existen muchas variedades, aunque se sabe que antes de imponerse la crema pastelera como relleno, en el siglo XIX, se rellenaba de albaricoques, higos, moras, cerezas… Nosotros haremos una masa quebrada y una simple crema pastelera como relleno para un molde de unos 28 centímetros.

Primero, la masa. Los ingredientes:

–          250 gramos de azúcar (o 200 y 50 gramos de almendra picada)

–          125 gramos de mantequilla (o manteca)

–           1 huevo

–          2 cucharadas de azúcar

–          1 pizca de sal

pastel vasco

En cuanto a la preparación, juntamos en un bol la harina tamizada, el azúcar y la sal, el huevo y la mantequilla a temperatura ambiente. Mezclamos todo a mano hasta que la masa se despega y queda compacta, amarilla y brillante. Formamos una bola y la dejamos reposar una hora en la nevera.

Al pastel vasco puede añadírsele fruta seca o roja.

Ingredientes de la crema pastelera:

–          400 mililitros de leche

–          80 gramos de azúcar

–          50 gramos de mantequilla

–          40 gramos de harina

–          2 huevos

–          1 chorrito de ron

–          Canela en rama, piel de limón/naranja

Ponemos al fuego la leche, la canela y el limón hasta hervir y lo reservamos. Separamos unos 100 mililitros, donde mezclamos los huevos, el azúcar y la harina. Cuando el resto vuelva a hervir, añadimos la mezcla y removemos con una varilla sin parar durante uno o dos minutos. Luego añadimos la mantequilla y el ron.

Sólo nos queda montar el pastel. Se extiende la masa en frío hasta un grosor máximo de un centímetro. Forramos el molde, lo rellenamos con la crema, y extendemos otra capa de masa para tapar el pastel. Es importante mantenerlo en frío hasta la hora de hornear, cuando pintamos la tapa con huevo y lo metemos 30-40 minutos a 180 grados, hasta que esté dorado.

Este pastel puede mejorarse con algunos trucos. La manteca da un gusto mucho más profundo, en mi opinión, a la masa. La crema resulta más aromática si dejamos infusionar la leche con los la canela y el limón, y también podemos añadirle una cucharadita de esencia de vainilla o azúcar vainillada al añadirle los huevos y demás ingredientes. Puedes decorar la tapa con unas líneas a tenedor o con restos de la masa.