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Crema de manzana

Hoy vamos a ver un postre muy sencillo de realizar y que requiere de poco tiempo en su elaboración. Se trata de una crema de manzana. Es un dulce ligero ya que el azúcar puedes echarlo a conveniencia y también como no tiene una base harinosa en la preparación hace que sea menos empalagoso que otros postres.

Esta crema de manzana se puede realizar con cualquier tipo de manzana, aunque nosotros vamos a recomendar hacerlo con Golden, ya que es una pieza más blanda que otros tipos de manzana.

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Ingredientes

-Una manzana grande por persona (2 si son pequeñas)

-Una cucharada de azúcar por persona.

-El zumo de un limón

-Medio vaso de agua

-Nata líquida para postres

-Sirope de fresa

Quitar pieles y pepitas

Lo primero que hay que hacer es pelar las manzanas y tocearlas para quitarle la piel y las pepitas. No hace falta que los trozos sean muy pequeños ya que después se va a triturar la mezcla.

Después, coge el limón y exprímelo. Si ves que tiene alguna pipa, retírasela con una cucharita u otro instrumento. Esto de quitar las pipas de la fruta es, más que nada, porque al triturarlas quedan pequeñas laminillas que al paladar son muy desagradables ya que parecen uñas cortadas.

Modo de preparación

Pon el medio vaso de agua a hervir con el azúcar, el zumo de limón y la manzana hasta conseguir una compota. Es decir, hasta que veas que la manzana está bien blandita y que ha ido formando una especie de masa semilíquida.

Una vez cocida la mezcla tritúrala con una batidora hasta que no queden grumos. Espera a que se temple el puré y echa la nata líquida. Este ingrediente va a rebajar el sabor ácido tanto de la manzana como del limón y va a añadir a nuestro postre un poco de cremosidad.

Cómo servirlo

Una manera bonita para servir esta crema de manzana es ponerla en una copa alta de cóctel o similar. Pon un poco de sirope de fresa en el fondo de la copa y deja escurrir también por las paredes; esto hará que el postre tenga color y quede decorado de una forma original y muy sencilla.

También puedes decorarla con virutas de chocolate, por encima, poniéndole un barquillo o con un chorrito de nata por encima. Para darle el toque final, un poco de verde nunca viene mal, así que si dispones de unas hojitas de menta o hierbabuena, aprovecha y pónselas.