Amasar bien es la base de un buen pan, pizza o bollería. Aunque al principio puede parecer complicado, con unas nociones básicas y un poco de práctica se consiguen resultados excelentes en casa.
Por qué es importante amasar
El amasado desarrolla la red de gluten de la harina, lo que da estructura y esponjosidad al pan. Además, reparte la levadura y el aire de forma uniforme. Un amasado insuficiente suele dar migas densas; uno excesivo puede dejar la masa correosa.
Técnicas básicas
En mesa: estirar la masa, doblarla sobre sí misma y volver a estirar, repitiendo durante varios minutos. Con las manos: empujar con la base de la palma y plegar. La masa está lista cuando estira sin romperse con facilidad (prueba del «gluten window»: estirar un trozo y ver si se ve la luz a través sin rasgarse).
Descansos y fermentación
Después de amasar, la masa necesita reposar para que fermente. El tiempo depende de la temperatura y de la cantidad de levadura. En un sitio templado, una masa con levadura fresca puede necesitar una o dos horas; con fermentación en frío, toda la noche. No te saltes el reposo: la fermentación aporta sabor y textura.
Conclusión
Amasar bien no requiere equipamiento caro, solo paciencia y práctica. Empieza con recetas sencillas y ve subiendo el nivel; en pocas veces notarás la diferencia en tus panes y masas.